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miércoles, 19 de mayo de 2010

Colaboración con el blog http://brainstomping.wordpress.com.

Como librarse del spam telefónico.

El spam telefónico es un hecho común en nuestra vida. Simpáticos teleoperadores que acuden a nosotros a cualquiera hora, llamándonos para comentarnos los fantásticos planes ya anunciados en televisión de sus operadoras, o para darnos la posibilidad de cambiarnos a una compañía en la que quizás ya estemos.

-Buenas tardes, vengo a comunicarle las virtudes de cambiarse a Timofone en su actual línea.

-No, si yo ya estoy en Timofone.

-Entonces permitame que le comente las nuevas tarifas especiales que hemos creado para los clientes de nuestra compañía.

(estos cabrones piensan rápido)

Todos hemos tenido que lidiar con ellos, y en verdad tampoco es una tarea tan desagradable la de colgarles una vez al mes. Pero todo cambia cuando el gerente regional del departamento de caer mal, sucursal cedida por Microsoft, señala tu número de teléfono con malicia y partir de ese momento pasas a recibir una media de cuatro llamadas al día, para que la misma gente, te pregunte siempre lo mismo. Y como la cosa deja de ser graciosa a la segunda vez que te sacan de la ducha, nos tenemos que poner a la perezosa tarea legal de impedirles que nos sigan puteando.

Y lo harás el primer día debido a tu naturaleza reivindicativa y social, o al decimocuarto cuando tus ojos estén ya inyectados en sangre. Así que ten, las tres medidas que he sacado de Internet para que el tono de tu móvil vuelva a ser un sonido agradable.

-Primer paso: miente.

Las teleoperadoras sacan tu información personal de las guías telefónicas y de los paquetes de información que las compañías se intercambian entre sí. Y como en realidad no están muy seguros de los datos que disponen, el primer paso es mentir como un bellaco y decirles que se han equivocado de persona, dándoles un nombre y apellidos falsos. Con un poco de suerte la telefonista adjuntará en su base de datos nuestro número como erróneo y nos olvidaremos del problema.

Esto me funcionó a mí después de una semana de una llamada, así que ni tan mal.

-Segundo paso: acojona.

Más tarde o más temprano nos terminarán llamando cuando estemos en el ordenador, donde tendremos que seguir poner el manos libres (para que nos escuchen teclear) y desarrollar la siguiente conversació

“Hola, le informo que haciendo uso de mis derechos como consumidor, voy a grabar la conversación para futuras referencias. ¿Le importaría identificarse usted, la empresa de servicios de teleoperadores en la que trabaja y la empresa promotora de la campaña a la cual representa?”

[Se pretende conseguir:

-Los datos del teleoperador: número de identificación de la empresa, nombre y D.N.I.

-El mayor número posible de datos de la empresa, con la dirección donde se han de realizar tus derechos de cancelación, el nombre de su campaña y su NIF (que ha de tener seguro).

-El nombre y el NIF de la empresa en la que trabaja el teleoperador.]

“Al fin de terminar, voy a avisarle de que le voy a colgar y a ejercer mis derechos de cancelación por lo que si siguen contactando conmigo adjuntaré los datos pertinentes junto a esta grabación en una denuncia a la Oficina del Consumidor, a la Comisaría y a la Agencia de Protección de Datos.

El spam telefónico es completamente ilegal en España.

[Y se cuelga]

Con un poco de suerte la empresa no querrá arriesgarse y nos dejarán tranquilos, no teniendo que pasar al siguiente paso.

-Tercer paso: ejercita tus derechos.

Lástima, te ha tocado, al menos que te consuele que la ley está completamente de tu favor (¡que ya es raro!). Con la información que hemos obtenido de la empresa mandaremos la siguiente carta-formulario:

https://www.agpd.es/portalwebAGPD/canalciudadano/denunciasciudadano/derecho_cancelacion_den/common/pdfs/derecho_cancelacion_c1.pdf

Con nuestros datos personales y una fotocopia del D.N.I, a través de corre certificado por el cual en un plazo máximo de 10 días hábiles deberán de cancelar los datos que tienen sobre nosotros (en lo referente a las campañas publicitarias) y nos deberían dejar de llamar.

Si aun persisten en su labor, tendremos que denunciar ante la Agencia de Protección de Datos mandando la siguiente carta-formulario:

https://www.agpd.es/portalwebAGPD/canalciudadano/denunciasciudadano/derecho_cancelacion_den/common/pdfs/derecho_cancelacion_c2.pdf

Aportando la pertinente información (en el formulario te lo indica).

Y fin de la historia.


jueves, 22 de abril de 2010

23 de Abril.

Ocurren atrocidades en este mundo que crean grandes esperanzas. Se me ocurre el llanto de una mujer después de la Segunda Guerra Mundial, señalando con odio a las Naciones Unidas y diciendo “ahora si, hijos de puta, ahora si que lo tenéis que hacer bien”. O un comisario político de cualquier ideología, de la comunista URSS hasta la fascista Italia, dejando caer su fusil, sabiendo su alma condenada por sus actos, mientras alza el brazo y piensa “ahora mostrarme aquel futuro digno, que leí aquella vez en vuestros libros”.

A veces sale bien, a veces sale mal. Pero es un hecho, cada vez que algo horrible pasa en el mundo alguien espera algo de ello.

Y con eso dicho, os cuento que toda la red anda revolucionado con el caso de Clay y Harold, unos ancianos de llevaban 20 años queriéndose en un Estado de EE.UU, California, donde al parecer quererse está mal visto. Da igual cuantas previsiones tomaron para dejarse como albaceas legales, cuando uno de ellos cayó enfermo la administración ignoró cualquier detalle y los separó en dos asilos distintos. Clay no volvió a verle hasta tres meses después, cuando me supongo que le dejarían ir a despedir al amor de su vida al funeral. Pues aquel Estado de la libertad y de la tierra de las oportunidades decidió que no se amaban, no, que solo eran compañeros de un piso de alquiler.

Y ahora soy yo quien tiene esperanza. Y no se describir el desprecio que siento por ese Estado que les condenó, aquél asilo que los separó, y aquella compañía que vendió sus propiedades sin hacer distinción alguna, como si con la vida de alguien se pudiera mercadear de manera tan sencilla (un puto álbum es lo único que ha conseguido llevarse Clay después de 20 años de relación).

El juicio será el 16 de julio y yo... tengo esperanzas.

domingo, 17 de mayo de 2009

Abortos, pildoras y sus regulaciones.

El estudio de la filosofía del derecho dice que el Derecho no es sólo la norma, sino que también cuenta con una parte de valor y otra de realidad. Avanzando sobre esto, y centrandonos en la parte que consta de realidad o experiencia, hay que decir que para que una ley sea consideradamente realmente como tal no sólo tiene que estar bien promulgada ni abordada desde una perspectiva justa, también tiene que funcionar. No hace falta ni ser pedante ni filósofo para llevar esa misma reflexión al tema de las reformas del aborto y la píldora del día después, que tanto revuelo están causando y que el gobierno ha tenido que cambiar porque, sencillamente, funcionaban como el puto culo.

Sobre la píldora el asunto era sencillo: nadie se tomaba enserio la ley. Las chicas menores iban a las consultas y a la primera alusión de informar a sus padres como exige se cerraban en banda y amenazaban con marcharse. Comprensiblemente, preferían asumir el riesgo antes que enfrentarse a sus padres (las que no temían a sus padres sencillamente iban con ellos y no son relevantes ahora)
Por consiguiente ningún médico obedecía la ley pues a ver quien es el listo que manda a una niña de 16 años a la calle sabiendo que por tu culpa puede quedarse embarazada. Así que lo único que se ha eliminado es una espera inútil que sólo hacía la vida más difícil a las parejas y a los médicos.

El asunto del aborto es todavía más falso que el de la píldora, aunque solo sea por que sus consecuencias son más graves. Era una vergüenza que estuviese penalizado y sin plazos, porque TODAS (anda que ser tan mal escritos como para tener que acentuar la palabra en mayúsculas para que se note...) podían abortar alegando riesgo psicológico. ¿Qué sentido tiene penarlo y poner una clausula que lo despenaliza en todos los supuestos? Ahora al menos, desde el punto de vista más crítico, sabes que es asegurado que al no nacido no le dará tiempo a sufrir.

Y lo que vengo a decir con todo esto es que hay que tener siempre presente que una cosa es estar en desacuerdo con una ley y otra muy distinta es obstaculizar que esa ley se desarrolle conforme con la intención en la que se hizo. Y por eso mismo me alegro de esas dos reformas, porque aunque este de acuerdo o no con su contenido, mi parte jurista me dice que esta bien que funcionen correctamente. Que para eso las hicieron.