Ligeramente enfermo, toco la armónica suavemente disfrutando del bello arte de eludir las preocupaciones. Dentro de quince minutos iré a cenar con mi padre, con la esperanza de encontrar una buena bandeja de queso como buen recibimiento, que las dietas están para saltarlas. Porque si, estoy a dieta, y si, he bajado 3,5 Kg.
Hace por lo menos una semana que no toco un periódico. Por lo que me quede a medias en el desarrollo del conflicto interno del PP y apenas me entere de la crisis del transporte y del petróleo, además de reducir seriamente los posibles aportes en este blog. Blog mal cuidado por cierto, pues los días sin post alcanzan una cifra vergonzosa.
No obstante, es la época. ¡Estamos en verano señores! Que los felices capitalistas que nos controlan aprovechen para manipularnos, que ni nos vamos a enterar. Porque es época de descanso, ya sabéis, el estado de bienestar y todo eso. Y tampoco digo que se nos este permitido dejar de preocuparnos y de pensar del todo.
Pero, sinceramente, con un futuro bastante incierto, y sabiendo perfectamente que la única forma de vida que podré cambiar en la historia será la mía, he de permitirme aprovechar las ventajas de haber nacido (pura suerte, ya ves…) en el sitio adecuado. Hace calor en mi tierra y el verano es un domingo continuo. Así que he de avisar que pienso disfrutarlo en cada uno de sus deliciosos y lentos segundos. Y que si he de reflexionar, reflexionare cuando me haya cansado de descansar. Y no al revés, como me obligo hacer el resto del año.
No obstante, continuare estudiando ingles, y seguiré comprando el periódico de vez en cuando. Pero, hacerme caso, en esta época es mucho mejor para el espíritu pensar en los futuros viajes (¡el jueves marcho a Madrid!) o en las esperanzas de que España gane la liga; a preocuparse por la recesión económica que estamos viviendo o otras mil “tonterías” mas.
Resumiendo que se hace tarde, toca ser feliz al sol. Las preocupaciones las dejamos para cuando haga un poco mas de fresco.
Y que vamos, que ahora mismo me preocupa mas terminar la canción de blues e irme a comer que ajustar el escrito a sus quinientas palabras. Por lo que, con un cariño abrazo, me despido de vosotros.
Hasta el Miércoles, o el jueves… o quien sabe.
lunes, 23 de junio de 2008
viernes, 20 de junio de 2008
Solo palabras. Solo personas.
Feminidad. Mascunilidad. Comportarte como un gran macho. Tener Hombría. Moverte de forma femenina. Ser: Rudo. Coqueta. Dulce. Duro. Mujer. Hombre. Heterosexual. Homosexual. Zorra. Puta. Cerdo. Machista. Hembrista. Feminista.
… Palabras.
Mi gran problema es que me agobian las palabras, me agobia no poder darles una forma fiel y definida en mi cabeza. Si me concentro en una, basta con que tenga un matiz ligeramente abstracto, para que, en un par de minutos, pueda notar como su significado se difumina. Se pierde. Como si las letras que la forman no fuesen capaces de definir, de definir de verdad, lo que se supone que la palabra debe decir.
Hoy, Bujum (http://pato-entropico.blogspot.com/) me ha hecho avergonzarme. Hecho bastante raro en mí, pues para eso conservo todavía el ímpetu irreflexivo de mi amada juventud.
Me asusta, al leer su post, ser la persona que la llamo “poco femenina”. Y no porque se haya ofendido, pues quien me conoce sabe que peores, y mucho más ácidas, estupideces salen de mi boca cuando intento ser hirientemente gracioso. Y quien me conoce sabe que jamás las pienso como verdaderas.
Lo que me asusta, es pronunciar el adjetivo femenino sin saber que significa. Pues he de admitir que no lo se, ni creo que pueda saberlo nunca. ¿Pues qué demonios significa tan endiablada palabra? Se me antoja tremendamente vacía. Solo una palabra que no dice nada. Un conjunto de caracteres que esperan que sean las propias personas los que les llenen de significado, pues ellos intrínsecamente no tienen nada que aportar.
¿Que se supone que es ser Coqueto? ¿Como se diferencia a un Heterosexual de un Homosexual? ¿Qué hay que hacer exactamente para ser viril? Madre mía, que difícil se me hace todo cuando me topo con adjetivos que corresponden a una diferenciación en los sexos.
No puedo con ello. Desisto. No puedo mirar a una persona y ver su sexo, no puedo dejar de verla como una persona. A lo sumo solo soy capaz de admitir las formas físicas, cuerpo de hombre y cuerpo de mujer (y hasta en esto tengo mis dudas… ¿Como se supone que son los labios de una mujer? ¿Y los de un hombre?)
Me extraña pensar que la gente no es igual que yo. La empatía me abandona cuando hablo sobre “mujeres” “machos” “feministas” “maricones” o mil gilipolleces varias. Son solo bromas, de eso estoy completamente seguro pues escojo a mis amistades y no tolero muy bien ningún pensamiento discriminatorio en ese sentido. Pero no obstante, me asusta pensar que puedo estar rodeado de personas que no son capaces de ver personas, si no pollas y coños. Me asusta porque no se detectarlo. Porque sencillamente en mi cabeza no entra la idea de que alguien pueda ser así.
Y la idea de que alguien se haya sentido mujer hablando conmigo, de que me haya sentido como hombre, me llena de miedo.
Me llamo Oboe, soy una persona, y solo hablo con personas. Así que, Bujum, con estas 500 palabras, te pido perdón.
… Palabras.
Mi gran problema es que me agobian las palabras, me agobia no poder darles una forma fiel y definida en mi cabeza. Si me concentro en una, basta con que tenga un matiz ligeramente abstracto, para que, en un par de minutos, pueda notar como su significado se difumina. Se pierde. Como si las letras que la forman no fuesen capaces de definir, de definir de verdad, lo que se supone que la palabra debe decir.
Hoy, Bujum (http://pato-entropico.blogspot.com/) me ha hecho avergonzarme. Hecho bastante raro en mí, pues para eso conservo todavía el ímpetu irreflexivo de mi amada juventud.
Me asusta, al leer su post, ser la persona que la llamo “poco femenina”. Y no porque se haya ofendido, pues quien me conoce sabe que peores, y mucho más ácidas, estupideces salen de mi boca cuando intento ser hirientemente gracioso. Y quien me conoce sabe que jamás las pienso como verdaderas.
Lo que me asusta, es pronunciar el adjetivo femenino sin saber que significa. Pues he de admitir que no lo se, ni creo que pueda saberlo nunca. ¿Pues qué demonios significa tan endiablada palabra? Se me antoja tremendamente vacía. Solo una palabra que no dice nada. Un conjunto de caracteres que esperan que sean las propias personas los que les llenen de significado, pues ellos intrínsecamente no tienen nada que aportar.
¿Que se supone que es ser Coqueto? ¿Como se diferencia a un Heterosexual de un Homosexual? ¿Qué hay que hacer exactamente para ser viril? Madre mía, que difícil se me hace todo cuando me topo con adjetivos que corresponden a una diferenciación en los sexos.
No puedo con ello. Desisto. No puedo mirar a una persona y ver su sexo, no puedo dejar de verla como una persona. A lo sumo solo soy capaz de admitir las formas físicas, cuerpo de hombre y cuerpo de mujer (y hasta en esto tengo mis dudas… ¿Como se supone que son los labios de una mujer? ¿Y los de un hombre?)
Me extraña pensar que la gente no es igual que yo. La empatía me abandona cuando hablo sobre “mujeres” “machos” “feministas” “maricones” o mil gilipolleces varias. Son solo bromas, de eso estoy completamente seguro pues escojo a mis amistades y no tolero muy bien ningún pensamiento discriminatorio en ese sentido. Pero no obstante, me asusta pensar que puedo estar rodeado de personas que no son capaces de ver personas, si no pollas y coños. Me asusta porque no se detectarlo. Porque sencillamente en mi cabeza no entra la idea de que alguien pueda ser así.
Y la idea de que alguien se haya sentido mujer hablando conmigo, de que me haya sentido como hombre, me llena de miedo.
Me llamo Oboe, soy una persona, y solo hablo con personas. Así que, Bujum, con estas 500 palabras, te pido perdón.
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